Imagina que uno de tus colaboradores necesita ir al dentista. Para que esa cita ocurra en una clínica tradicional, el proceso es el siguiente: solicita permiso a su jefe, se traslada en transporte o en auto, espera entre 30 y 60 minutos en la sala de espera, recibe la atención, y regresa al trabajo. En total: entre 4 y 5 horas perdidas.
Ahora multiplica eso por el número de personas en tu empresa. Y considera que, según la Organización Mundial de la Salud, la mayoría de los adultos requiere al menos dos controles dentales al año.
En 2025 se emitieron más de 7 millones de licencias médicas en Chile, según la Superintendencia de Seguridad Social. El ausentismo laboral por causa médica es la primera causa que genera mayor gasto en las empresas chilenas.
El problema silencioso que nadie mide
La mayoría de las empresas llevan registro del ausentismo por licencias médicas. Pero pocos calculan el costo real de las salidas informales a controles médicos, entre ellos los dentales.
Un estudio de la Cámara de Comercio de Santiago reveló que el ausentismo laboral por licencias médicas llega en promedio a 10,4 días al año por trabajador. Parte importante de ese número se explica por urgencias que pudieron haberse prevenido con controles regulares.
La caries no tratada se convierte en infección. La infección, en dolor agudo. El dolor agudo, en licencia médica de 3 a 4 días. Todo eso pudo haberse evitado con una limpieza dental de 30 minutos.
El costo real, calculado
Hagamos el ejercicio con una empresa de 200 colaboradores:
- Si cada persona va al dentista 2 veces al año y pierde 4 horas por visita → 1.600 horas perdidas al año
- Con un sueldo promedio de $700.000 líquidos → cada hora vale aproximadamente $4.375
- Costo directo en tiempo: $7.000.000 al año solo en horas de traslado y espera
- Sin contar licencias médicas por urgencias dentales no prevenidas
Ese número no aparece en ningún reporte de RRHH. Pero existe y es evitable.
Es el costo directo anual asociado a licencias médicas para el sistema de salud chileno, según Clínicas de Chile. Una parte significativa corresponde a problemas de salud que pudieron prevenirse.
¿Qué pasa cuando no se atienden a tiempo?
El 62% de los chilenos califica su salud bucal como regular, mala o muy mala, según un estudio de la Universidad de los Andes (2023). No es que no quieran atenderse: es que el sistema no facilita el acceso.
Lo que hoy es una limpieza de $32.000 puede convertirse en un tratamiento de conducto de $300.000 y 3 a 4 días de licencia médica si se posterga. La prevención no es un gasto: es la inversión más rentable en salud laboral.
Cómo romper el ciclo
La solución no es pedirle más a los colaboradores. Es eliminar las barreras de acceso. Cuando la atención llega al lugar de trabajo, la tasa de asistencia a controles dentales se multiplica. No porque la gente sea más responsable, sino porque el esfuerzo requerido es mínimo.
Empresas que implementan atención dental in-company reportan tasas de participación superiores al 70% desde la primera jornada. El mismo colaborador que postergaba su control por años, lo agenda cuando la clínica llega a su estacionamiento.
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